El principal desafío del proyecto consistió en permitir la convivencia de dos empresas dentro de una superficie reducida, garantizando independencia operativa y confort espacial. El espacio original estaba conformado casi exclusivamente por oficinas vidriadas, generando una sensación de fragmentación y compresión.
La propuesta contempla la demolición de gran parte de la tabiquería existente para consolidar un esquema open space más eficiente y luminoso. Se conservan dos focus rooms, dos salas privadas y una sala de reuniones cerrada, cuya nueva ubicación permite ampliar su superficie y mejorar las circulaciones generales.
La distribución de la planta responde a las necesidades específicas de cada empresa y a la proporción de superficie acordada entre ambas partes. La separación se resuelve mediante pantallas autoportantes que delimitan los sectores operativos y generan espacios de trabajo semi-privados. Cada empresa dispone de áreas operativas y espacios para reuniones informales, mientras que los sectores compartidos incluyen una sala de reuniones para ocho personas, focus rooms y un espacio de descanso.